Por la necedad,
por lo contracorriente,
por el silencio necesario,
¡Y la cárcel justificada¡
en los movimientos giratorios,
en las incógnitas de los días,
por el estancamiento,
por los ojos cansados,
cuando las manos caen,
en tercos meses vacíos,
¡Aguantando la tentación¡
llegar la noche repetida,
enjuagarse en su rutina,
por las palabras lejanas;
el ácrata, el álveo, y la
algarada, y el alícuota,
en la tonta ida de un
viaje sencillo y apacible,
contracorriente lejos
del agua, al fuego que
exprime las sustancias,
y tu prisión libre viento,
cadenas en tus venas,
individuos todos los días,
en la jaula que manchan
los caminos de sus pies,
sostener adentro el signo,
los signos retenidos,
nada personal será,
al llegar a su lugar,
por la cúspide lo observaran.
Abraham Guevara
por lo contracorriente,
por el silencio necesario,
¡Y la cárcel justificada¡
en los movimientos giratorios,
en las incógnitas de los días,
por el estancamiento,
por los ojos cansados,
cuando las manos caen,
en tercos meses vacíos,
¡Aguantando la tentación¡
llegar la noche repetida,
enjuagarse en su rutina,
por las palabras lejanas;
el ácrata, el álveo, y la
algarada, y el alícuota,
en la tonta ida de un
viaje sencillo y apacible,
contracorriente lejos
del agua, al fuego que
exprime las sustancias,
y tu prisión libre viento,
cadenas en tus venas,
individuos todos los días,
en la jaula que manchan
los caminos de sus pies,
sostener adentro el signo,
los signos retenidos,
nada personal será,
al llegar a su lugar,
por la cúspide lo observaran.
Abraham Guevara

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